viernes, 1 de agosto de 2008

Luis Cañizal de la Fuente fue profesor mío de Literatura en el Instituto San Isidro



Pueden leerse numerosos poemas suyos tecleando su nombre en el buscador de Google. Transcribo varios:

“No soy yo ni el otro soy,

sino alguien intermedio:

pilar del puente de tedio

que va del ayer al hoy”.

(Enmienda de plana a Mário de Sá-Carneiro.)

(He soñado que era otro

más joven y más alegre,

descubridor de amigos de ronco pico de pato,

perdedor de papeles y de tiempo,

comedor de hortalizas a la noche de juerga

y encontrador de hermanos no perdidos.

Pero con la mañana

paso a ser una campa de feria

desierta en un rincón de Portugal:

van cayendo las horas

y justifican mi razón de ser,

una tras otra, mantas,

caballitos, ronquera de reyertas,

tendidos de cerámica, zapatos,

humo de hogueras, voces de pregones,

tropezones

de compradores torpes contra vientos tensos

de tendejones de campaña, imprecaciones

y miradas al cielo de tormenta.

Nunca estuve más lleno y habitado

de gente ajena a mí. De pájaros de cuenta.)





CORRAL DE LUZ HIPNOTIZADA





Ropa tendida, humilde y pueblerinamente,

en el silencio deslumbrado de las cinco:

banderas derrotadas que no besan el polvo

pero dentro contienen personas bocabajo,

humilladas en su estatura modesta

como reyes antiguos que vendieron

el balandrán poluto a los museos.

Pero estos de ahora, y sobre todo éstas,

lavaron muy lavadas sus holgadas mudas

antes de resignarse pecho a tierra,

por si había que recibir a la muerte con decencia.

Y ahí están, en suspenso la respiración:

mandan un sano olor caliente a tonsura labriega.


[31 de agosto 2006.]


“No sé de dónde habrá salido históricamente el orgullo español, pero mejor haríamos no removiéndolo nunca más, porque desde el XV anduvo España pidiendo limosna de misericordia y piedad por toda Europa con el pecho herido de la vigüela de arco, con la palma patética y desolada que se llama así, la Folía della Spagna.”

“El poema Diferencias sobre la folía: sus primeros versos son para dibujar la estancia en que tendrá lugar la gran trapacería y entrega por asedio del corazón de España. Lo primero, pues, los diedros del aposento, que tiene cúpula de Panteón de Agripa, oquedad de lagar y resonancia de zafra abandonada a traición. Luego, en sucesivas diferencias, irán pasando los pasos del saqueo, del despojo, la inundación, la insolencia, la intemperie y el colmo de esa recámara, hasta conseguir que sus líneas dibujen la figura de la mundana.”



DIFERENCIAS SOBRE LA FOLÍA

Acércate a la Locura de la España

para que sepas lo que es en el mundo

clamar por la pared a golpes de hueso ilíaco usado como llana

hasta dejarla en puro pecado original,

hacer vibrar por todo el valle de la vida

los quijarazos de hueso afilado

hasta el extremo de navaja barbera o cuerda de viola:

para que sepas lo que puede ser clamar

en el valle multitudinario de la tarde

y no obtener de nadie más piedad

que si tocaras vigüela d’arco cara a la pared,

con rayos de sol limón

por toda consolación

los ratos que las nubes clementes lo consienten,

y no apremiar el arco en esa colofonia:

afilar el rencor.





(Al fondo del paisaje

visto desde la alcoba

encalada de música,

por cenefa ondulante, este motivo:

“Y tenderá la mano la mundana

hasta quedarse calva de pedir piedad”.)


[Madrid, 13/IX/93.]

Poema de Antonio titulado: "Limpio y claro"

Todo desaparecerá el día que me muera,
o el día que mi alma se derrita (que es lo mismo),
o el día que mis versos me contemplen,
en picado,
asomados a la fosa donde meterán mi caja.

Qué será de mis libros, pobrecillos
(aunque es difícil que lleguen a estar más apretados),
qué será del viejo costurero,
siempre olvidado,
donde guardo esos objetos tan sencillos (alguien diría viles)
que me fueron (ellos a mí) coleccionando.

Dinero, poco dejaré: recuerdos
creo que sí
(¿o soy sólo yo quien recuerda?).
Nada me pareció siempre
más extraño
que el hombre que moría sin un llanto a su lado.

Hermético no moriré, siempre limpio
y claro.
Nadie buscará en mí resplandecientes claves,
misterios, viudas secretas
o lugares apartados.
Los profetas morirán de hambre y los arqueólogos de hastío.

Poema de Antonio titulado: "Jerusalén"

... Y hay un camino que lleva a Jerusalén,
y en cada revuelta un hombre,
y en cada hombre un alejamiento
donde el jubón deja al aire una corazonada,
y en la distancia otra ciudad difusa
donde algún día el dios y yo nos encontraremos.

Poema titulado: "Nahal" (animal que, según los mayas, te acompaña desde que naces hasta la muerte)

¿Qué animal será el mío, que se me escapa?

Sin duda será animal pequeño,
quizás insecto,
quizás se me escapa porque es rápido, y yo lento,
quizás nuestras sombras apenas se cruzan.

Sin duda será pez, o pájaro de rama baja
(más que nada por el vértigo que me daría
tener o ser un ave exagerada),
sin duda gorrión vulgar tirando a obeso.

Quizás yo sea el nahal de mi animal,
y éste sea el mundo, todo fauna.
¿Nacimos a la vez el mundo y yo, por ello somos
(diría un filósofo de esos que no ríen)?

Poema de Antonio titulado: "Iconostasis"

Allá, donde todos ponemos nuestros recuerdos,
donde los colgamos del clavo
roñoso del olvido,
donde nunca miramos por si nos vuelven a herir
o a dar placer, o a hacer reir,

allá, donde todo es peligroso
porque nos haría jóvenes y débiles de nuevo,
donde se quedaron los amigos y los borradores
del amor (siempre arrugados y víctimas
del difumino de los años),

allá, donde todas las grietas son del tiempo
y todas las penas (qué remedio) llevaderas,
allá seguimos habitando mientras el día
siguiente nunca llega,
tal vez porque la fecha sin ayer no existe.

Poema de Antonio titulado: "Ichneumon"

Me levanté de su trono para el saqueo de tu nido.
Tenía los dientes blancos y el pelo sucio.
Tú eras el caos, yo el esquema,
y en tus plumas había luz y cacería.

Trepaba por papiros como quien trepa por una cadena.
A ti me encaramé para absorberte,
y al final tú me llevaste al desierto del desorden,
donde nos amamos cerca de cuatro mil años.

Apunte en prosa poética sobre el asesinato de Hoyo de Manzanares:

Aquel amigo que no lo era pero lo parecía, que se aburría con todos en verano, adolescente sentado en cada valla derruida del estío, una mañana degolló a una anciana para robarle cuatro perras.

Aquel amigo que no lo era, asesino confeso, nos dejó las manos manchadas de rumores y una sensación de esguince en la inocencia: tan escorzada quedó la víctima en las fotos que sacó el guardia civil desde la puerta (no quiso dar un paso hacia la sangre porque la sangre es algo que te empapa, más que la suela del zapato, la existencia).

Poema de Antonio titulado: "Arrepentimiento"

Tú lo quisiste así: no te arrepientas.
Como la lluvia que inunda el surco y lo destruye.
Como la lluvia que rompe la cobija de piedra
a fuerza de caer siglo tras siglo.

Nadie te pedirá una excusa (nadie un consejo).
Eres la lluvia fina que salpica el lienzo
sorprendido en el sobrado,
eres la lluvia basta que lo arrasa.

Poema de Antonio titulado: "Horror vacui"

¿Y si nos vamos?
¿Y si dejamos todas nuestras cosas,
las bellas y las otras (las tristes),
a nuestros acreedores (quién no los tiene en sus recuerdos),
y nos vamos a vivir mil años más allá, más lejos,
donde nadie tenga en su boca más que cánticos
sencillos y rosados?

¿Cuándo lo haremos?
¿Lo haremos todos de golpe? Esa riada
nos llevará a todos hasta un futuro sin objetos,
sólo brazos, piernas, torsos incorruptos
en un paisaje de luz sin apenas violencia
ni gestos.

¿Finalmente, nos agolparemos
al pie de un leño, de una palmera, de una encina sagrada?
Quiera el dios de los sinceros
que este montón de hombres y de sombras
no acabe pareciendo una gran tumba
colectiva o un inmenso y blando
montón de miedos.

Capitel con ángel

Capitel con ángel
Museo de Arte Cristiano y Bizantino de Atenas

Poema de Antonio titulado: "Angel de plumaje blanco"

Cuando yo muera,
¿qué saldrá por mi boca, abierta desde aquel amanecer?

Cuando me muera,
¿qué ángel de plumaje blanco? ¿Cuántos buitres desatentos?

Cuando muera,
¿él me abandonará, como me abandonaste tú, oh diosa, Poesía?