viernes, 7 de noviembre de 2008

La belleza del latín en el canto gregoriano...



Título: "Veni Sancte Spiritus". Lleva acentos para facilitar a los profanos la pronunciación a la vez que se escucha la música.

" Véni Sáncte Spíritus, et emítte caélitus Lúcis túae rádium. Véni páter páuperum, Véni dátor múnerum, Véni lúmen córdium. Consolátor óptime, Dúlcis hóspes ánimae, Dúlce refrigérium. In labóre réquies, In aéstu temperies, In fletu solátium. O luz beatíssima, Reple cordis íntima Tuórum fidélium. Sine túo númine, Nihil est in hómine, Nihil est innóxium. Láva quod est sórdidum, Ríga quod est áridum, Sána quod est saúcium. Flécte quod est rígidum, Fóve quod est frígidum, Rége quod est dévium. Da túis fidélibus, In te confidéntibus, Sácrum septenárium. Da virtútis méritum, Da salútis éxitum, Da perénne gáudium. Amen (Aleluia)."

Traducción:

" Ven Espíritu Santo y desde el cielo envía un rayo de tu luz. Ven padre de los pobres, ven dador de las gracias, ven luz de los corazones. Consolador óptimo, dulce huésped del alma, dulce refrigerio. Descanso en el trabajo, en el ardor tranquilidad, consuelo en el llanto. Oh luz santísima: llena lo más íntimo de los corazones de tus fieles. Sin tu ayuda nada hay en el hombre, nada que sea inocente. Lava lo que está manchado, riega lo que es árido, cura lo que está enfermo. Doblega lo que es rígido, calienta lo que es frío, dirige lo que está extraviado. Concede a tus fieles que en Ti confían, tus siete sagrados dones. Dales el mérito de la virtud, dales el puerto de la salvación, dales el eterno gozo. Amén, Aleluya. "

Poema de Antonio titulado: "Limpio y claro"

Todo desaparecerá el día que me muera,
o el día que mi alma se derrita (que es lo mismo),
o el día que mis versos me contemplen,
en picado,
asomados a la fosa donde meterán mi caja.

Qué será de mis libros, pobrecillos
(aunque es difícil que lleguen a estar más apretados),
qué será del viejo costurero,
siempre olvidado,
donde guardo esos objetos tan sencillos (alguien diría viles)
que me fueron (ellos a mí) coleccionando.

Dinero, poco dejaré: recuerdos
creo que sí
(¿o soy sólo yo quien recuerda?).
Nada me pareció siempre
más extraño
que el hombre que moría sin un llanto a su lado.

Hermético no moriré, siempre limpio
y claro.
Nadie buscará en mí resplandecientes claves,
misterios, viudas secretas
o lugares apartados.
Los profetas morirán de hambre y los arqueólogos de hastío.

Poema de Antonio titulado: "Jerusalén"

... Y hay un camino que lleva a Jerusalén,
y en cada revuelta un hombre,
y en cada hombre un alejamiento
donde el jubón deja al aire una corazonada,
y en la distancia otra ciudad difusa
donde algún día el dios y yo nos encontraremos.

Poema titulado: "Nahal" (animal que, según los mayas, te acompaña desde que naces hasta la muerte)

¿Qué animal será el mío, que se me escapa?

Sin duda será animal pequeño,
quizás insecto,
quizás se me escapa porque es rápido, y yo lento,
quizás nuestras sombras apenas se cruzan.

Sin duda será pez, o pájaro de rama baja
(más que nada por el vértigo que me daría
tener o ser un ave exagerada),
sin duda gorrión vulgar tirando a obeso.

Quizás yo sea el nahal de mi animal,
y éste sea el mundo, todo fauna.
¿Nacimos a la vez el mundo y yo, por ello somos
(diría un filósofo de esos que no ríen)?

Poema de Antonio titulado: "Iconostasis"

Allá, donde todos ponemos nuestros recuerdos,
donde los colgamos del clavo
roñoso del olvido,
donde nunca miramos por si nos vuelven a herir
o a dar placer, o a hacer reir,

allá, donde todo es peligroso
porque nos haría jóvenes y débiles de nuevo,
donde se quedaron los amigos y los borradores
del amor (siempre arrugados y víctimas
del difumino de los años),

allá, donde todas las grietas son del tiempo
y todas las penas (qué remedio) llevaderas,
allá seguimos habitando mientras el día
siguiente nunca llega,
tal vez porque la fecha sin ayer no existe.

Poema de Antonio titulado: "Ichneumon"

Me levanté de su trono para el saqueo de tu nido.
Tenía los dientes blancos y el pelo sucio.
Tú eras el caos, yo el esquema,
y en tus plumas había luz y cacería.

Trepaba por papiros como quien trepa por una cadena.
A ti me encaramé para absorberte,
y al final tú me llevaste al desierto del desorden,
donde nos amamos cerca de cuatro mil años.

Apunte en prosa poética sobre el asesinato de Hoyo de Manzanares:

Aquel amigo que no lo era pero lo parecía, que se aburría con todos en verano, adolescente sentado en cada valla derruida del estío, una mañana degolló a una anciana para robarle cuatro perras.

Aquel amigo que no lo era, asesino confeso, nos dejó las manos manchadas de rumores y una sensación de esguince en la inocencia: tan escorzada quedó la víctima en las fotos que sacó el guardia civil desde la puerta (no quiso dar un paso hacia la sangre porque la sangre es algo que te empapa, más que la suela del zapato, la existencia).

Poema de Antonio titulado: "Arrepentimiento"

Tú lo quisiste así: no te arrepientas.
Como la lluvia que inunda el surco y lo destruye.
Como la lluvia que rompe la cobija de piedra
a fuerza de caer siglo tras siglo.

Nadie te pedirá una excusa (nadie un consejo).
Eres la lluvia fina que salpica el lienzo
sorprendido en el sobrado,
eres la lluvia basta que lo arrasa.

Poema de Antonio titulado: "Horror vacui"

¿Y si nos vamos?
¿Y si dejamos todas nuestras cosas,
las bellas y las otras (las tristes),
a nuestros acreedores (quién no los tiene en sus recuerdos),
y nos vamos a vivir mil años más allá, más lejos,
donde nadie tenga en su boca más que cánticos
sencillos y rosados?

¿Cuándo lo haremos?
¿Lo haremos todos de golpe? Esa riada
nos llevará a todos hasta un futuro sin objetos,
sólo brazos, piernas, torsos incorruptos
en un paisaje de luz sin apenas violencia
ni gestos.

¿Finalmente, nos agolparemos
al pie de un leño, de una palmera, de una encina sagrada?
Quiera el dios de los sinceros
que este montón de hombres y de sombras
no acabe pareciendo una gran tumba
colectiva o un inmenso y blando
montón de miedos.

Capitel con ángel

Capitel con ángel
Museo de Arte Cristiano y Bizantino de Atenas

Poema de Antonio titulado: "Angel de plumaje blanco"

Cuando yo muera,
¿qué saldrá por mi boca, abierta desde aquel amanecer?

Cuando me muera,
¿qué ángel de plumaje blanco? ¿Cuántos buitres desatentos?

Cuando muera,
¿él me abandonará, como me abandonaste tú, oh diosa, Poesía?