lunes, 28 de junio de 2010

25 años después, con los antiguos compañeros y profesores de COU (Instituto de San Isidro, junio 2010)...



Escribió Cavafis en su bello poema "Ítaca" (transcripción del marcapáginas conmemorativo del 25º aniversario):

"Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias..."



"... No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
o al colérico Posidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo..."



"... Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Posidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante tí..."




"... Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos..."



"... Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuanto más abundantes perfumes
voluptuosos puedas..."



"... Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios..."




"... Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.

Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas."

Poema de Antonio titulado: "Limpio y claro"

Todo desaparecerá el día que me muera,
o el día que mi alma se derrita (que es lo mismo),
o el día que mis versos me contemplen,
en picado,
asomados a la fosa donde meterán mi caja.

Qué será de mis libros, pobrecillos
(aunque es difícil que lleguen a estar más apretados),
qué será del viejo costurero,
siempre olvidado,
donde guardo esos objetos tan sencillos (alguien diría viles)
que me fueron (ellos a mí) coleccionando.

Dinero, poco dejaré: recuerdos
creo que sí
(¿o soy sólo yo quien recuerda?).
Nada me pareció siempre
más extraño
que el hombre que moría sin un llanto a su lado.

Hermético no moriré, siempre limpio
y claro.
Nadie buscará en mí resplandecientes claves,
misterios, viudas secretas
o lugares apartados.
Los profetas morirán de hambre y los arqueólogos de hastío.

Poema de Antonio titulado: "Jerusalén"

... Y hay un camino que lleva a Jerusalén,
y en cada revuelta un hombre,
y en cada hombre un alejamiento
donde el jubón deja al aire una corazonada,
y en la distancia otra ciudad difusa
donde algún día el dios y yo nos encontraremos.

Poema titulado: "Nahal" (animal que, según los mayas, te acompaña desde que naces hasta la muerte)

¿Qué animal será el mío, que se me escapa?

Sin duda será animal pequeño,
quizás insecto,
quizás se me escapa porque es rápido, y yo lento,
quizás nuestras sombras apenas se cruzan.

Sin duda será pez, o pájaro de rama baja
(más que nada por el vértigo que me daría
tener o ser un ave exagerada),
sin duda gorrión vulgar tirando a obeso.

Quizás yo sea el nahal de mi animal,
y éste sea el mundo, todo fauna.
¿Nacimos a la vez el mundo y yo, por ello somos
(diría un filósofo de esos que no ríen)?

Poema de Antonio titulado: "Iconostasis"

Allá, donde todos ponemos nuestros recuerdos,
donde los colgamos del clavo
roñoso del olvido,
donde nunca miramos por si nos vuelven a herir
o a dar placer, o a hacer reir,

allá, donde todo es peligroso
porque nos haría jóvenes y débiles de nuevo,
donde se quedaron los amigos y los borradores
del amor (siempre arrugados y víctimas
del difumino de los años),

allá, donde todas las grietas son del tiempo
y todas las penas (qué remedio) llevaderas,
allá seguimos habitando mientras el día
siguiente nunca llega,
tal vez porque la fecha sin ayer no existe.

Poema de Antonio titulado: "Ichneumon"

Me levanté de su trono para el saqueo de tu nido.
Tenía los dientes blancos y el pelo sucio.
Tú eras el caos, yo el esquema,
y en tus plumas había luz y cacería.

Trepaba por papiros como quien trepa por una cadena.
A ti me encaramé para absorberte,
y al final tú me llevaste al desierto del desorden,
donde nos amamos cerca de cuatro mil años.

Apunte en prosa poética sobre el asesinato de Hoyo de Manzanares:

Aquel amigo que no lo era pero lo parecía, que se aburría con todos en verano, adolescente sentado en cada valla derruida del estío, una mañana degolló a una anciana para robarle cuatro perras.

Aquel amigo que no lo era, asesino confeso, nos dejó las manos manchadas de rumores y una sensación de esguince en la inocencia: tan escorzada quedó la víctima en las fotos que sacó el guardia civil desde la puerta (no quiso dar un paso hacia la sangre porque la sangre es algo que te empapa, más que la suela del zapato, la existencia).

Poema de Antonio titulado: "Arrepentimiento"

Tú lo quisiste así: no te arrepientas.
Como la lluvia que inunda el surco y lo destruye.
Como la lluvia que rompe la cobija de piedra
a fuerza de caer siglo tras siglo.

Nadie te pedirá una excusa (nadie un consejo).
Eres la lluvia fina que salpica el lienzo
sorprendido en el sobrado,
eres la lluvia basta que lo arrasa.

Poema de Antonio titulado: "Horror vacui"

¿Y si nos vamos?
¿Y si dejamos todas nuestras cosas,
las bellas y las otras (las tristes),
a nuestros acreedores (quién no los tiene en sus recuerdos),
y nos vamos a vivir mil años más allá, más lejos,
donde nadie tenga en su boca más que cánticos
sencillos y rosados?

¿Cuándo lo haremos?
¿Lo haremos todos de golpe? Esa riada
nos llevará a todos hasta un futuro sin objetos,
sólo brazos, piernas, torsos incorruptos
en un paisaje de luz sin apenas violencia
ni gestos.

¿Finalmente, nos agolparemos
al pie de un leño, de una palmera, de una encina sagrada?
Quiera el dios de los sinceros
que este montón de hombres y de sombras
no acabe pareciendo una gran tumba
colectiva o un inmenso y blando
montón de miedos.

Capitel con ángel

Capitel con ángel
Museo de Arte Cristiano y Bizantino de Atenas

Poema de Antonio titulado: "Angel de plumaje blanco"

Cuando yo muera,
¿qué saldrá por mi boca, abierta desde aquel amanecer?

Cuando me muera,
¿qué ángel de plumaje blanco? ¿Cuántos buitres desatentos?

Cuando muera,
¿él me abandonará, como me abandonaste tú, oh diosa, Poesía?